Elizabeth Taylor: 15 años sin la última gran leyenda de los ojos violeta

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Entre diamantes malditos, amores volcánicos y un contrato de un millón de dólares: el mito de la última gran diva de Hollywood sigue quemando a década y media de su adiós.

Un día como hoy, pero de 2011, Hollywood perdió su último destello de la Era Dorada. Elizabeth Taylor no solo era una actriz; era un evento sísmico. A 15 años de su partida, su nombre no evoca nostalgia, sino un recordatorio de lo que significa ser una verdadera estrella de cine: alguien que vive con la misma intensidad con la que actúa.

El escándalo que casi hunde a un estudio
No se puede hablar de Liz sin mencionar «Cleopatra» (1963). Fue la primera mujer en cobrar la cifra récord de un millón de dólares, pero el costo real fue mayor. En el set de Roma, inició un romance adúltero con Richard Burton que escandalizó hasta al mismísimo Vaticano. La «leucopenia» que casi la mata durante el rodaje obligó a una traqueotomía de emergencia, cuya cicatriz portó con orgullo, como una medalla de guerra, el resto de su vida.
«Los diamantes son para siempre»
Su obsesión por las joyas no era solo vanidad, era historia pura. Taylor poseía piezas que hoy son tesoros nacionales, como la Perla Peregrina (que perteneció a la corona española) o el diamante Taylor-Burton de 69 quilates. Se dice que un día, uno de sus perritos mordisqueó la famosa perla mientras ella la buscaba desesperada por la alfombra; una anécdota que resume su vida: lujo extremo mezclado con caos doméstico.
Ocho bodas y un solo gran amor
Su historial amoroso fue un festín para los tabloides. Se casó ocho veces con siete hombres. Desde el heredero Conrad «Nicky» Hilton hasta el trabajador de construcción Larry Fortensky, a quien conoció en rehabilitación. Pero fue Burton quien la marcó a fuego. Su relación fue un ciclo infinito de alcohol, peleas legendarias, pieles de lujo y un amor tan tóxico como magnético que los llevó al altar dos veces.
La guerrera de los ojos violeta

Más allá del chisme, su «carnita» más valiosa fue su valentía. Cuando sus amigos morían de SIDA y el gobierno de EE. UU. guardaba silencio, ella puso el cuerpo y la cartera. Fundó amfAR y la Elizabeth Taylor AIDS Foundation, convirtiéndose en la primera gran figura en abrazar a los enfermos cuando el mundo les daba la espalda.

Hoy, la recordamos no solo por sus dos premios Oscar, sino por esa mirada color violeta que nunca se agachó ante nadie. Elizabeth Taylor se fue hace 15 años, pero su leyenda sigue siendo la dueña absoluta de la pantalla.

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